
Voy a comenzar el texto analizando dos imágenes que recorrieron Montevideo en el marco de una misma semana. La de un muro y la de una pancarta. Una, la pancarta, fue el día 13 de octubre frente al liceo N°3, Dámaso Antonio Larrañaga. La otra, una pintada, fue hecha casi simultánea, en un muro de Avenida Italia y Propios. Y esos serán los disparadores.

La Pandemia política de violencia, discurso y praxis de derecha
Vivenciamos tiempos pandémicos que nos tomaron por sorpresa, inéditos. Los historiadores dicen que habría que remontarse a la fiebre amarilla, en nuestro país, para pensar en un efecto que tenga tonalidades como las del presente. Pero esa no es la única pandemia que preocupa. Quizás la político-económica preocupe tanto y más que el COVID-19. La que refiere a la expansión del neoliberalismo, la que se identifica con el rebrote del pensamiento de ultraderecha, la que promueve la fobia a los movimientos de lucha por derechos, ya sean movimientos LGBTIQ, violencia de género, movimientos sindicales, estudiantiles, y conquistas de una vasta gama de derecho sociales. Si seguimos algunas pocas noticias de sucesos que han cobrado repercusión internacional, visualizamos la praxis del odio hecha actos contra representantes de colectivos en lucha. El asesinato de George Floyd en EE.UU. solo vino a dejar en evidencia, en primer plano, el racismo y la brutalidad policial contra ciertos sectores de la población. En un video chileno, hace poco apareció esta expresión que parafraseaba a Neruda: “me gustas democracia, pero estás como ausente”.

“Ha Vuelto”
En el 2015 en Alemania aparece un filme alemán titulado “Ha vuelto” y narra como un hombre que personifica a Adolf Hitler, aparece en Berlín, luego de haber “hibernado” por casi 70 años. El mismo provocadoramente pone sobre escena, en ese caso de manera jocosamente irónica, la presencia del pensamiento de derecha xenófobo en la Europa que desprecia, explota y utiliza como chivo expiatorio de su propia violencia a mucha de la población inmigrante, sobre todo la de origen africano y árabe. Este pensamiento, posee grupos que son promotores de posiciones xenófobas, ultranacionalistas, islamofóbicas, que han logrado quedar respaldados bajo la libertad de expresión y que han cobrado incluso representación parlamentaria en algunos países. Pero la vuelta al ruedo del pensamiento conservador, ultraderechista y autoritario, digamos que algunos de las metonimias poco amigables que la derecha puede adquirir, tiene su encarnación discursiva también en nuestro continente. Pueden ser los discursos y posicionamiento del presidente norteamericano Donald Trump, o más cercano, el del brasileño Jair Bolsonaro, pero solo son la punta visible de un iceberg. El virus que acecha es el auge de los autoritarismos de derecha, y eso amerita una primera pregunta. Perry Anderson, historiador inglés, realiza un planteo, cuando analiza el período histórico del Absolutismo, en el que lo establece como una caparazón política de una nobleza amenazada. Nos preguntamos hoy, ¿una cierta “elite” amenazada? Muchos analistas plantean que a los avances que habían realizado las llamadas izquierdas o progresismos, les adviene un proyecto que intenta desarticularlos.
Erradicarlos y erradicarlas.
El avance de las derechas en la región sur de América Latina coincide con el ascenso de Trump al poder, aunque no son consecuencia de ello. Estamos ante un nuevo umbral histórico de transformación que busca la restauración de un proyecto hegemónico pero cuestionado. Pero su acceso al poder político es notorio. Estos grupos conservadores representan los intereses del empresariado y del gran capital y captan sus bases en militares, grupos religiosos, sectores de la policía y la milicia y buscan quitar de la escena política a los sectores de izquierda.
La crisis económica: nuestro peor escenario y su coyuntura favorable
Pero si bien el COVID en gran parte nos significó una experiencia inaudita, lamentablemente los vientos fascistas no lo son. En las circunstancias de la “Gran Depresión” y su expansión por Europa, el Fascismo se convirtió en un movimiento de alcance mundial y, como plantea el historiador Eric Hobsbawn, en un “peligro mundial” (Hobsbawn, Eric (2003). Historia del S. XX. Buenos Aires, Grupo Editorial Planeta, p. 114.). La crisis económica en aquella instancia de la tercer década del S. XX, fortaleció al fascismo. Y esta crisis que potencialmente podríamos vivir puede ser la de un desastre económico catastrófico, pues sus efectos aún no podemos medir, pero si podemos anticipar su gravedad.
La idea de crisis para las Ciencias Humanas es estructurante y perenne. La humanidad vive y ha vivido crónicas y permanentes crisis. Quizás en la economía tenga una connotación más compleja si analizamos las implicancias, ya no en los mercados, sino en las vidas cotidianas, lo que una recesión económica puede significar. En puestos de trabajo, en salario real, en acceso a las necesidades básicas. En conservar o no un empleo, en llegar a fin de mes, en pagar las cuentas básicas, en cuidar de uno mismo, de los nuestros y de los otros. Nada de eso queda garantido. El dolor real, vivido, sentido, imaginado se hace carne. El efecto devastador en generaciones de niños y jóvenes en proceso de formación.
Y es en esa instancia de “fragilidad” donde los discursos punitivistas, del odio, en gran parte promotores de la crisis, encuentran su oportunidad de captar aliados, fieles.
Sujetos dispuestos a encontrar algún pagote, algún culpable. El inmigrante, el “pobre”, el homosexual, el sindicalista, el de otro barrio u otra ideología. Estoy convencida de que la dinámica punitivista solo oficia de tranquilizadora, ajusticiadora. Sirve para aplacar aspectos sádicos, y de goce con el sufrimiento del otro. Si alguien es ejecutado en la plaza pública, algo de la bestia egoísta se ve saciada. Antes en una plaza ante un verdugo. Hoy será en las redes sociales, en los medios masivos de comunicación. Es en estas complejas circunstancias de crisis que los discursos de desprecio de lo diferente, de lo que es vivido como “extranjerizante”, se vuelve práctica. Los agitadores de propaganda fascista que analizaba Theodor Adorno.
Este formato de violencia cobra vidas, que en otras épocas supieron ser judías, homosexuales, negras, gitanas, pobres, comunistas, religiosos. Los llamados “indeseables, marginados”. Hoy son también indígenas, negras, femeninas, trans, pobres. Mueren y sufren en porcentajes vergonzantes.
La elección por la vida
La pandemia y la crisis económica agudizarán las diferencias socio-económicas existentes, propias de un sistema estructural y visceralmente desigual. Todos los sabemos. A la marginalidad, las carencias de todo tipo, las privaciones, el desamparo, la enfermedad, el desempleo, la falta de alimentos, falta de ayudas, se le sumará los valores que propone el capitalismo salvaje. En disputa ni hablar que se encuentra la dominación económica, el monopolio de las riquezas creadas por la humanidad, pero viene acompañada de un proyecto de construcción subjetiva que genera dinámicas de pensar, de sentir, de accionar, de opinar y de votar. Algunos seguirán avalando cómplices. Seguirán sin dar respuestas y violentando vidas. Violentando el pasado, presente y por lo tanto el futuro de muchos.
¿Por qué derechos conquistados, progresistas, que mejoran las condiciones de vivir, de gestar, de disfrutar, de elegir, tiene que verse amenazados? ¿Por qué posiciones conservadoras y filo fascistas pueden tener expresión y validación legal? Los pródromos reaccionarios han acompañado muchos procesos de avance en la Historia. Pensemos en las Restauración conservadora que vive Francia luego de la Revolución Francesa.
El problema del presente es si estos que aparecen son episodios puntuales, 1, 5, 10 o son pródromos. Del intento de desarticular un claro avance en derechos sociales, en legalidades que garanticen cierta igualdad, en sistemas de protección a los más desfavorecidos.
Elegir lo vital. Elegir la vida, el bienestar colectivo. La vida del que se identifica con el todos, con el todas o con el todxs. No se puede aceptar el desprecio por la Democracia y la defensa de los derechos y la justicia social. ¿Pero por qué esto parece estar en jaque? Aldo Marchesi, historiador uruguayo, plantea como antecedente a la pregnancia que estos hechos tienen en sectores sociales del hoy, algo no saldado como colectivo. Algunas de las preguntas que nos podemos hacer sobre los hechos de violencia son: ¿Qué pasa con las respuestas que aún no aparecen? ¿Qué nos sorprende del odio actual si aún no permanecen cenizas ardientes del odio institucionalizado en la Dictadura? Que nos preguntamos acerca, ya no de episodios violentos, sino sobre 13 años de régimen dictatorial en nuestro país, la pasada Dictadura cívico militar 1973-1985, que aún no ha dado todas las respuestas. ¿Qué pasa con los sectores de la sociedad que aun eligen complicidad?
Volviendo a las imágenes disparadoras, voy a tomar otro hecho puntual, latinoamericano, que me resultó en su momento revelador de algo que estaba sucediendo, representativo del odio a ciertas “otredades”. El 6 de noviembre del 2019, Patricia Arce, alcaldesa de Cochabamba, es sacada de su despacho, le cortan el pelo, la ensucian con pintura, la hacen caminar descalza varios kilómetros, arrodillarse y “dimitir”. El acto simbolizaba y ejercía varias de las humillaciones posibles. ¿La razón? Representaba el ser mujer, indígena, dirigente política del MAS. Para muestra basta un botón, esta mujer que representa varios de las subalternidades rebeladas.
Hoy Bolivia nos da una esperanza.¿Pero cuál es la salida en el hoy o en el futuro cercano? La acción política de la gente. El apegarse a quien pelea la vida y lo vital. A quien supera lo individual en búsqueda del bien común. A tomar partido por la Vida.
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*Profesora de Historia (IPA) Licenciada en Psicología (UDELAR)
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Bibliografía
Anderson, Perry (1979). El Estado Absolutista. Madrid. Siglo XXI.
Clacso, Grupo de trabajo “Derechas contemporáneas, dictaduras y democracias” Bohoslavsky, Ernesto, Broquetas Magdalena. Disponible en https://www.clacso.org/derechas-contemporaneas/,
Hobsbawn, Eric (2003). Historia del S. XX. Buenos Aires, Grupo Editorial Planeta.
Ipar, Ezequiel (2020), “Discursos del odio y mercados de la crueldad”, en Revista Caliban, Revista Latinoamericana de Psicoanálisis. Disponible en https://calibanrlp.com/discursos-del-odio-y-mercados-de-la-crueldad/
Ramonet Ignacio. (2020) “La pandemia y sistema mundo”, en Le Monde Diplomatique en español. Disponible en https://mondiplo.com/la-pandemia-y-el-sistema-mundo.
Filmografía
“Ha vuelto”, 2015, Alemania, Director David Wnendet.
“Yo- Yo Rabbit”, EEUU ,2019, Director Taika Waititi